Al entrar por primera vez en una iglesia ortodoxa, uno de los elementos que más llama la atención es el iconostasio: la estructura cubierta de iconos que se encuentra entre la nave, donde permanecen los fieles, y el Santo Altar.
A primera vista puede parecer simplemente una colección de imágenes sagradas. Sin embargo, los iconos no están colocados al azar. Su ubicación sigue un orden teológico y litúrgico que permite comprender quién es Cristo, quiénes forman parte de la historia de la salvación y, en muchos templos, incluso descubrir a quién o a qué acontecimiento está dedicada esa iglesia.
Aprender a observar un iconostasio es, en cierta forma, aprender a leer.

¿Qué es el iconostasio?

La palabra iconostasio procede del griego eikonostásion y designa la estructura donde se disponen los santos iconos delante del santuario.
El iconostasio establece visualmente la relación entre la nave y el Santo Altar. No debe entenderse simplemente como una pared destinada a ocultarlo. Los iconos manifiestan la comunión de la Iglesia con Cristo, la Santísima Madre de Dios, los ángeles y los santos.
Por eso, cuando contemplamos un iconostasio, estamos ante mucho más que decoración religiosa. Tenemos delante una representación ordenada de la historia de la salvación y de la Iglesia reunida en torno a Cristo.
Dependiendo de la tradición, la época, el tamaño del templo y las costumbres locales, un iconostasio puede ser relativamente sencillo o estar formado por varias filas de iconos. Sin embargo, existen elementos fundamentales que permiten comenzar a leerlo.
Primer paso: comience por el centro, las Puertas Reales

Para aprender a leer un iconostasio, lo primero es localizar su centro. Allí se encuentran las Puertas Reales, también llamadas Puertas Santas.
Estas puertas constituyen el acceso central al Santo Altar y poseen una función fundamental durante los oficios litúrgicos.
Frecuentemente encontramos sobre ellas la representación de la Anunciación a la Santísima Madre de Dios y de los cuatro Evangelistas: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Existen variaciones según la tradición y el iconostasio particular.
La relación es profundamente significativa. La Anunciación representa el anuncio de la Encarnación: el Arcángel Gabriel anuncia a la Virgen María que será la Madre del Salvador. Los Evangelistas, por su parte, son quienes transmiten mediante los Evangelios la Buena Nueva de Jesucristo.
Así, incluso las propias puertas nos hablan de Cristo que viene al mundo y del Evangelio que lo anuncia.
Segundo paso: mire inmediatamente a ambos lados

Una vez identificadas las Puertas Reales, resulta mucho más sencillo orientarse. En la disposición tradicional encontraremos dos referencias fundamentales: la Santísima Madre de Dios con el Niño Jesús y Jesucristo.
Mirando el iconostasio desde la nave, habitualmente veremos:
- A nuestra izquierda: la Santísima Madre de Dios, la Theotokos, con Cristo Niño.
- A nuestra derecha: Jesucristo, frecuentemente representado como Pantocrátor.
Esta disposición convierte a Cristo y a su Madre en dos puntos esenciales para comenzar nuestra lectura. Puertas Reales en el centro, la Theotokos a la izquierda, Cristo a la derecha: una vez localizados estos tres elementos, ya podemos comenzar a identificar el resto.
Tercer paso: ¿cómo reconocer a Jesucristo?

Los iconos ortodoxos contienen elementos que ayudan a identificar a la persona representada. En el icono de Cristo es frecuente encontrar la abreviatura griega IC XC, forma abreviada del nombre ΙΗΣΟΥΣ ΧΡΙΣΤΟΣ, Jesucristo.
Por eso, aunque una persona no conozca al principio la iconografía ortodoxa, estas letras constituyen una primera pista para reconocer inmediatamente al Señor.
En el halo cruciforme de Cristo aparecen también tradicionalmente las letras griegas Ο ΩΝ, que expresan «El que es», evocando el nombre divino revelado en las Escrituras.
Cristo puede aparecer sosteniendo el Evangelio abierto o cerrado y bendiciendo con su mano derecha. Por tanto, si observa IC XC, el halo cruciforme y el Evangelio, ya tiene varios elementos para identificar a Jesucristo.
Cuarto paso: ¿cómo reconocer a la Santísima Virgen María?

En los iconos de la Santísima Virgen encontramos frecuentemente otra inscripción característica: ΜΡ ΘΥ, abreviatura griega de Μήτηρ Θεοῦ, Madre de Dios.
En español utilizamos también ampliamente el término griego Theotokos, que significa literalmente «la que dio a luz a Dios» o «Madre de Dios».
La Virgen suele aparecer con el Niño Jesús, quien nuevamente puede ser identificado mediante las letras IC XC. Otro elemento característico son las estrellas que tradicionalmente aparecen sobre la cabeza y los hombros de la Theotokos, relacionadas con su perpetua virginidad.
Así, incluso sin conocer previamente el nombre del icono, las inscripciones permiten comenzar a identificarlo.
Quinto paso: ahora busque el icono que revela el nombre del templo

Aquí encontramos una de las claves más interesantes para quien visita una iglesia ortodoxa. Además de los iconos fundamentales de Cristo y de la Theotokos, la primera fila del iconostasio suele contener el icono del santo o del acontecimiento al cual está dedicado el templo. Es decir: el propio iconostasio puede decirnos el nombre de la iglesia.
Por ejemplo, una iglesia puede estar dedicada a:
- San Nicolás.
- San Jorge.
- Los Santos Pedro y Pablo.
- La Dormición de la Santísima Madre de Dios.
- La Anunciación.
- La Transfiguración del Señor.
- La Natividad de Cristo.
- La Natividad de la Santísima Virgen María.
En estos casos, el icono correspondiente al santo o acontecimiento titular forma parte de la lectura de la primera fila del iconostasio. La ubicación concreta puede presentar variaciones según la tradición y configuración del templo. Por eso debemos aprender el principio, y no simplemente memorizar una posición: hay que buscar en la fila principal el icono que representa al santo o acontecimiento particular al cual está dedicado el templo.
Sexto paso: hagamos el ejercicio con nuestra propia iglesia
Primero localizamos las Puertas Reales. Después reconocemos a Jesucristo y a la Santísima Madre de Dios. Finalmente observamos los restantes iconos principales y buscamos aquel que identifica la dedicación particular del templo.
En nuestro caso debemos encontrar la representación de un acontecimiento concreto: la Natividad de la Santísima Virgen María. La escena representa el nacimiento de la Virgen María, hija de los santos y justos Joaquín y Ana.
Este icono no se encuentra allí simplemente porque sea una imagen relacionada con la Virgen. Es el icono titular del templo. Por eso, una persona que haya aprendido a leer correctamente el iconostasio podría observarlo y comprender: esta iglesia está dedicada a la Natividad de la Santísima Virgen María. Y ese es precisamente su nombre: Iglesia Ortodoxa de la Natividad de la Santísima Virgen María.
Una aclaración sobre el nombre de nuestra iglesia
Nuestra comunidad es conocida habitualmente como Iglesia Ortodoxa Santísima Virgen María. Sin embargo, su nombre completo y su dedicación eclesial corresponden a la Iglesia Ortodoxa de la Natividad de la Santísima Virgen María.
La utilización del nombre abreviado tiene un origen administrativo. Al momento de realizarse el registro correspondiente ante el Servicio de Impuestos Internos de Chile, el nombre completo excedía la extensión que permitía el sistema utilizado para su inscripción. Por esta razón fue necesario registrarlo de manera abreviada como Santísima Virgen María.
Con el tiempo, esa denominación administrativa se convirtió también en la forma habitual mediante la cual muchas personas conocen nuestra iglesia. Sin embargo, el iconostasio conserva y expresa visualmente su verdadera dedicación: la Natividad de la Santísima Virgen María.
Séptimo paso: las puertas laterales, los servidores del altar


Además de las Puertas Reales existen normalmente dos puertas laterales, conocidas como Puertas Diaconales. Sobre ellas es frecuente encontrar representaciones de arcángeles o santos diáconos, precisamente por su relación simbólica con el servicio ante Dios.
Entre las representaciones habituales encontramos: el Arcángel Miguel, el Arcángel Gabriel, San Esteban, protomártir y diácono, u otros santos vinculados al servicio del altar.
Esto proporciona otra regla para nuestra lectura: en el centro, las Puertas Reales; a sus lados, Cristo y la Theotokos; más hacia los extremos, los iconos locales, el titular y las puertas destinadas al servicio del altar.
¿Qué ocurre cuando el iconostasio tiene varias filas?
Algunos iconostasios poseen solamente una estructura relativamente sencilla. Otros pueden elevarse considerablemente y contener varias filas de iconos. Estas filas tampoco son aleatorias. Según la tradición y construcción particular pueden encontrarse diferentes niveles.

La fila local es la más importante para nuestra primera lectura. Contiene los iconos principales próximos a las Puertas Reales: Cristo, la Theotokos, el icono titular del templo y otros santos especialmente relacionados con la comunidad. Es aquí donde debemos mirar primero si queremos descubrir a quién está dedicada una iglesia.
La fila de las Grandes Fiestas puede presentar los principales acontecimientos de la historia de nuestra salvación y de la vida de Cristo y la Theotokos: la Natividad de Cristo, el Bautismo del Señor, la Transfiguración, la Entrada en Jerusalén, la Crucifixión, la Resurrección, la Ascensión o Pentecostés, según la composición concreta del iconostasio.
En iconostasios de mayor desarrollo puede encontrarse la Deësis, palabra que significa súplica o intercesión. Cristo ocupa el centro, mientras la Theotokos y San Juan Bautista, el Precursor, aparecen vueltos hacia Él en actitud de intercesión. Pueden acompañarlos Apóstoles y otros santos. Cristo vuelve así a constituir el centro de la composición.
En iconostasios particularmente desarrollados pueden aparecer también los profetas, reyes y otros santos del Antiguo Testamento. Su presencia recuerda que la Encarnación de Cristo constituye el cumplimiento de la esperanza y de las profecías de la Antigua Alianza.

En los grandes iconostasios, la composición puede culminar con la Santa Cruz. De este modo, desde los santos y acontecimientos representados hasta Cristo y su sacrificio salvador, todo el iconostasio proclama visualmente la historia de nuestra salvación.
Los nombres escritos en los iconos también hablan
Hasta ahora hemos aprendido a reconocer principalmente las posiciones. Pero existe una segunda forma de leer un iconostasio: leer los propios iconos.
La iconografía ortodoxa identifica habitualmente mediante inscripciones a las personas y acontecimientos representados. IC XC identifica a Jesucristo; ΜΡ ΘΥ, a la Madre de Dios, la Theotokos; y Ο ΩΝ, «El que es», acompaña el halo de Cristo.
Los santos pueden aparecer identificados mediante su nombre y título: Apóstol, Mártir, Gran Mártir, Obispo, Diácono, Venerable, Profeta, entre otros.
Por tanto, cuando observamos un icono debemos acostumbrarnos a preguntarnos:
- ¿Quién está representado?
- ¿Qué dice la inscripción?
- ¿Qué acontecimiento representa?
- ¿Dónde está situado dentro del iconostasio?
Las cuatro respuestas juntas permiten comprender mucho mejor lo que estamos contemplando.
El iconostasio se lee desde Cristo

Después de conocer sus diferentes elementos podemos comprender una regla todavía más importante. El iconostasio no debe leerse simplemente como una sucesión de personajes. Su centro es Cristo.
La Theotokos aparece por su relación con la Encarnación del Hijo de Dios. San Juan Bautista señala y anuncia a Cristo. Los Evangelistas proclaman su Evangelio. Los Apóstoles anuncian a Cristo al mundo. Los santos dan testimonio de Cristo mediante sus vidas. Las fiestas representan los acontecimientos de nuestra salvación. Los profetas anuncian su venida. Y la Cruz proclama su victoria mediante su Pasión y Resurrección.
Por eso, aprender a leer el iconostasio significa aprender a reconocer la historia de la salvación centrada en Jesucristo.
Una forma sencilla de recordarlo
La próxima vez que entre en una iglesia ortodoxa que no conoce, no intente identificar inmediatamente todos sus iconos. Haga primero este recorrido:
- Encuentre las Puertas Reales: son el centro visual del iconostasio.
- Busque a la Theotokos: habitualmente estará inmediatamente a la izquierda de las Puertas Reales, vista desde la nave.
- Busque a Cristo: habitualmente estará inmediatamente a la derecha.
- Observe los iconos próximos a ellos: entre estos se encontrará normalmente el santo o acontecimiento al cual está dedicado el templo.
- Identifique el icono titular: ¿representa un santo? ¿la Virgen? ¿un acontecimiento de la vida de Cristo o de la Theotokos?
- Mire las puertas laterales: sus iconos suelen relacionarse con quienes sirven ante el altar.
- Finalmente, mire hacia arriba: si existen más filas, encontrará una representación cada vez más amplia de las fiestas, Apóstoles, santos, profetas y de toda la historia de la salvación.
La próxima vez, intente leerlo

Cuando vuelva a entrar en una iglesia ortodoxa, deténgase unos instantes frente al iconostasio. No mire solamente su belleza. Busque las Puertas Reales. Encuentre a Cristo. Reconozca a la Theotokos. Observe los santos. Busque el icono titular.
Quizás, antes de preguntar cómo se llama aquella iglesia, el propio iconostasio ya se lo habrá dicho. En nuestra iglesia, quien aprenda a hacerlo encontrará entre sus iconos la escena que revela su identidad: la Natividad de la Santísima Virgen María.
El iconostasio habrá cumplido entonces una de sus funciones más profundas: no solamente ser contemplado, sino ayudarnos a comprender visualmente la fe que la Iglesia proclama y celebra.
